El panorama del diseño en 2026 sigue evolucionando a un ritmo acelerado, pero hay herramientas que no solo resisten el paso del tiempo, sino que se consolidan como imprescindibles en cualquier flujo de trabajo profesional. En mi caso, hay dos que destacan por encima del resto: Figma e InDesign. Cada una cumple un rol muy distinto, pero juntas forman un ecosistema potente, versátil y eficiente.
Figma: diseño colaborativo en tiempo real
Figma se ha convertido en el estándar de facto para el diseño digital. Lo que más valoro de esta herramienta es su enfoque colaborativo. Poder trabajar en tiempo real con otros diseñadores, desarrolladores o stakeholders elimina fricciones y acelera enormemente los procesos.
Además, su sistema de componentes y variantes permite mantener consistencia en proyectos complejos sin sacrificar flexibilidad. En 2026, Figma no solo es una herramienta de diseño de interfaces, sino una plataforma completa donde prototipado, documentación y handoff conviven de forma natural.

Otro punto fuerte es su accesibilidad: al ser una herramienta basada en navegador, no depende de sistemas operativos específicos, lo que facilita el trabajo remoto y la integración en equipos distribuidos.
InDesign: precisión y control editorial
Mientras Figma domina el entorno digital, InDesign sigue siendo insustituible en el diseño editorial. Cuando se trata de maquetar documentos largos, revistas, dossiers o cualquier pieza impresa, su nivel de control tipográfico y estructural sigue siendo superior.
Lo que más aprecio de InDesign es su capacidad para manejar grandes volúmenes de contenido sin perder rendimiento ni consistencia. Las hojas de estilo, las rejillas y las herramientas de alineación permiten construir layouts complejos con precisión milimétrica.

En un contexto donde lo digital parece dominar, el diseño editorial sigue teniendo un peso importante, y aquí es donde InDesign demuestra por qué sigue siendo una herramienta clave.
Cómo conviven en mi flujo de trabajo
Lejos de competir, Figma e InDesign se complementan. Utilizo Figma para todo lo relacionado con interfaces, prototipos y sistemas de diseño, mientras que InDesign entra en juego cuando el proyecto requiere una pieza editorial o material listo para impresión.
Este enfoque híbrido me permite aprovechar lo mejor de cada herramienta según el contexto, optimizando tiempos y mejorando la calidad final del diseño.
Conclusión
Elegir herramientas de diseño no se trata solo de seguir tendencias, sino de encontrar aquellas que realmente potencien tu forma de trabajar. En 2026, Figma e InDesign siguen siendo dos pilares fundamentales en mi día a día como diseñador, cada uno aportando valor en su terreno.
Si tuviera que resumirlo en una idea: Figma para crear experiencias digitales dinámicas y colaborativas; InDesign para dar forma a piezas editoriales con precisión y detalle.

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